Esta mañana me he levantado sobresaltado gracias a la intachable puntualidad del cartero y aunque parezca que la tecnologia nos va a arrollar hay cosas que todavia se mantienen como siempre. El sueño, como habria deseado muchas madrugadas, se ha ido sin dejar rastro de 8 horas haciendo guardia. Asi que con la gracia de un chaval de 7 años he bebido un trago de leche y me he puesto la primera ropa del armario para salir dispuesto a comenzar un nuevo dia, y es que este dia no ha sido igual que el resto puesto que hoy es cuando he ido a ojear modulos.
Para comenzar la busqueda he ido a un almacen donde puedes ver varios modulos ya montados para asi hacerme a una idea de la amplitud que ofrecian. Habia de todos los tipos y tamaños, los habia para familias numerosas que ofertaban un pequeño invernadero, modulables, para la gente que no sabe lo que el futuro les va a deparar, pequeños y recojidos para aquellas parejas que deciden emprender una nueva vida de intimidad, incluso los habia individuales para todos aquellos que deciden mantenerse apartados de las relaciones de pareja.
Pero para elegir un modulo que se ajustase a mis necesidades tenia que plantearme primero cuales iban a ser, y es que habia cosas que no me habia planteado, la idea de cambiar de vida me ilusionaba tanto que no me habia parado a pensar, sino que solo habia actuado, ya era hora de sentarme y pensar que pasaria con la gente que me rodea, algo tendria que hacer y algo tendria que decirles. Asi que me di la vuelta y volvi a casa con la cabeza agachada inmerso en un pequeño duelo de ideas en mi cabeza.
Cuando llegue me sente en el sillon con la esperanza de aunar realidad y sueños y es que no se puede uno agarrar al carro de las fantasias y dejarse llevar sin ver que sus pies van rozando el suelo.
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